
La excepcional crisis ocasionada por la covid-19 implica una emergencia sanitaria, social y económica, y un momento de desafíos políticos para todos los países del mundo, que puede interpretarse en clave de riesgos y oportunidades para las democracias. Si bien la pandemia trajo consigo problemáticas nuevas, también es cierto que está evidenciando carencias estructurales que ya teníamos como sociedad.
Profesionales y expertos en salud se han enfocado en estrategias y recomendaciones para evitar el contagio masivo y mitigar las
graves consecuencias de la enfermedad. Por su parte, los economistas se han concentrado en el fuerte impacto de la pandemia en los indicadores macroeconómicos, en el desempleo y la pobreza, y en buscar alternativas para salir de la crisis y recuperar las economías. Sin embargo, está claro que las consecuencias de esta emergencia no se limitan a lo socioeconómico y que tendrá mayores impactos en los países en desarrollo como los de América Latina, que no solo tienen economías menos desarrolladas, sino que también cuentan con democracias más frágiles.